jueves, 9 de febrero de 2017

La reforma monetaria de Anastasio- el nacimiento de las monedas bizantinas

Follis de Anastasio
Follis del emperador Anastasio
Anastasio asumió en Constantinopla el trono del Imperio Romano de Oriente en el año con 60 años de edad. Para sorpresa de todos, tendría un largo y próspero reinado conduciendo al Imperio con relativo éxito por una serie de conflictos con los ostrogodos, los búlgaros y los persas. Sus contribuciones más importantes estuvieron, sin embargo, en el plano de la administración fiscal y la moneda. Una reforma monetaria aplicada en el año 498 introdujo por primera vez desde tiempos de Diocleciano una serie de monedas de bronce de buena calidad para ser utilizadas en los intercambios cotidianos. Las monedas acuñadas por primera vez en ese año tendrían tanto éxito que se seguirían acuñando por siglos y serían la columna vertebral del sistema monetario bizantino.

Una economía sin “cambio”


La economía del imperio oriental padecía de una crónica escasez de circulante de bajo valor, lo que era un considerable obstáculo para los intercambios cotidianos de la población, causando todo tipo de problemas. Ello se debía a que no existía ninguna denominación mediana que cubriera el espectro entre la tercera parte de un sólido de oro (tremissis) y un nummion de cobre. La diferencia de valor entre estas dos monedas era enorme, pues un tremissis equivalía a entre 2.400 y 4.800 de las pequeñas monedas de cobre, de acuerdo a la cotización del momento, que podía variar considerablemente. Un problema adicional era la gran abundancia de falsificaciones que dañaba la confianza en las nummia y hacía que muchos incluso se negasen a recibirlas.

El valor del sólido y de sus fracciones era incuestionable, pues dependía de su contenido de oro. Las monedas de cobre, en cambio, eran en buena medida fiduciarias, pues su contenido metálico era inferior a su denominación, por lo que se requería de un cierto nivel de confianza en que el Estado garantizaría su valor. Para ello era necesario, a su vez, emitir piezas de mayor tamaño y calidad, en estándares uniformes y con su valor nominal claramente identificado en sus caras para que se simplificara su uso.

10 nummia de Justiniano
10 nummia de Justiniano

La reforma de Anastasio


La reforma de Anastasio apuntó a conseguir todos estos objetivos. Se basó en la introducción de toda una gama de monedas de cobre de valores intermedios entre el sólido y las nummia: El follis (M) de 40 nummia y sus fracciones de una mitad (K=20), un cuarto (l=10) y un octavo (ε=5). El follis con su tipo reverso formado de su denominación con una gran e inconfundible M seguirá siendo acuñado hasta el siglo IX, lo que es la mejor indicación de su éxito.

20 nummi de Anastasio
20 nummia de Anastasio

La prosperidad resultante


La mejora en la eficacia de la administración y el ahorro en los pagos de subsidios a godos y persas ocasionados por algunos éxitos militares le permitieron a Anastasio abolir algunos impuestos muy gravosos para la población, como la collatio lustralis, que había sido introducida por Constantino y que representaba una pesada carga para los artesanos y pequeños comerciantes de las ciudades, lo que, al igual que la reforma monetaria, también contribuyó a un crecimiento de la actividad comercial.

Otra medida del éxito de la reforme monetaria es que, al finalizar su reinado en el año 518, Anastasio dejaba en el tesoro imperial la cifra fabulosa de 320.000 libras de oro, la mayor reserva económica de la que tengamos noticia en la historia del mundo antiguo. La prosperidad generada por la política de Anastasio y los recursos acumulados durante su reinado serían los que permitirían a Justiniano llevar adelante su ambiciosa política de restauración imperial.