jueves, 12 de octubre de 2017

Felicium temporum reparatio. La reforma de las monedas de vellón bajo del 348 d.C.


El nivel de deterioro alcanzado por la moneda de vellón bajo durante los últimos años del reinado de Constantino y los primeros de sus hijos hacía imprescindible una reforma. La misma fue finalmente introducida por Constancio II y Constante en el año 348,[1] una fecha de gran importancia simbólica, pues coincidía con el 1100° aniversario de la fundación de Roma. 

Es probable que la planificación y preparación de la reforma se haya extendido por un tiempo considerable antes de la fecha de su introducción. El centro de la reforma consistió en la discontinuación de la acuñación del desprestigiado nummus AE 4 constantiniano y su remplazo por una nueva serie de tres denominaciones de vellón de mayor tamaño y calidad.

Las nuevas monedas


Las características de las tres nuevas piezas son interpretadas de manera diferente por diversos autores. No conocemos el nombre original ni los valores nominales de cada una de ellas, razón por la cual las reconstrucciones propuestas varían considerablemente. La información general sobre estas monedas se sintetiza en la siguiente tabla, en la que se utilizan las designaciones propuestas por Kent:

Denominación
Peso aprox.
Estándar teórico
% de plata en su aleación
Tipo de anverso
Principales tipos de reverso
Marca de valor
AE 2 grande
5,2-5,5 gr.
1/60 lb.
3,0 - 2,5 %
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Soldado matando a jinete caído
  • Emperador en galera
A
AE 2 Pequeño
4,2-4,5 gr.
1/72 lb.
1,5 %
Busto del emperador  a la izquierda drapeado, con diadema y globo en la mano derecha
  • Emperador sacando a bárbaro de choza
  • Emperador con dos cautivos
N
AE 3
2,5-2,7 gr.
1/120 lb.
0 %  pequeñas trazas
Busto del emperador  a la derecha, drapeado y con diadema
  • Ave Fénix
-

Las tres piezas comparten una misma leyenda de reverso FEL TEMP REPARATIO, que debe resolverse probablemente como felicium temporum reparatio (restablecimiento de los tiempos felices), siendo menos convincente la alternativa felix temporum reparatio (feliz renovación de los tiempos). La leyenda debe interpretarse, en primer lugar, en conexión con el inicio de un nuevo saeculum en la historia de Roma, que es considerado tradicionalmente como el inicio de un ciclo de renovación que vuelve a los valores y logros del glorioso pasado.

Los tipos de reverso, con su fuerte insistencia en el carácter victorioso de los soberanos y con la representación del ave Fénix, hacen referencia a un imperio restablecido, que recupera su antiguo vigor por las victorias que en todas las fronteras (por tierra y por mar) se obtienen ante los barbáricos enemigos de los romanos. Sin embargo, en segundo lugar, no puede dejar de verse una conexión entre este discurso de renovación y la nueva política monetaria representada por las piezas que portan esta leyenda. El regreso de los tiempos felices es, también, el regreso de un sistema monetario equilibrado, en el que la moneda de vellón y de bronce respeta estándares de calidad semejantes a los de las buenas épocas del pasado.



Valores y denominaciones


Una ley de Constancio II del 349 condena la extracción de la plata de una moneda denominada maiorina. Otra ley del 354, recogida también en el Código Teodosiano, menciona a monedas designadas como maiorina o centenional. El texto es, sin embargo, ambiguo y no es claro si se trata de dos nombres de una misma denominación o de dos denominaciones distintas.[2] Harl, por ejemplo, considera que la AE 2 grande sería la maiorina y la AE 2 pequeña el centenional. Para Kent, por el contrario, los centenionales serían las monedas anteriores a la reforma del 348, y la maiorina la introducida por la misma.[3] Para otros autores, como Salgado, ambos términos serían sinónimos y designarían a la AE 2 grande.[4]

La marca de valor A representa al numeral griego para 1, identificando a la AE 2 grande como la denominación central en el nuevo sistema de piezas de vellón. La AE 2 pequeña tenía, indudablemente, un valor menor, por lo que la marca de valor N (numeral griego para 50) se refiere a una escala diferente. El nombre centenionalis indicaría que la AE 2 grande era una moneda con un valor nominal de 100 d.c., por lo que sería lógico pensar que la marca N en la AE 2 pequeña expresaría un valor nominal de 50 d.c. para la misma, lo que colocaría a ambas piezas en una conveniente relación de 2:1. La AE 3 carece de marcas de valor, pero al ser una pieza de menor tamaño y sin contenido de plata, sería lógico ver en la misma una continuación del viejo nummus constantiniano de 25 d.c. Refuerza esta suposición el hecho de que muchos nummi constantinianos AE 3 fueron reacuñados como ejemplares de esta nueva denominación fraccionaria.

La reconstrucción presentada constituye sólo una hipótesis probable de las relaciones de valor en el sistema de denominaciones de vellón y bronce introducido por la reforma del 348. La mejora de calidad respecto del circulante previo era considerable, por lo que es difícil pensar que el nummus contantiniano hubiera tenido un valor nominal de 100 d.c., pues, en ese caso, la reforma hubiera tenido un efecto deflacionario y hubiera representado un gran esfuerzo financiero para el estado romano.


En comparación con el viejo nummus constantiniano, la maiorina introducida en el 348 tenía, por su contenido de plata, un respaldo metálico real para su mayor valor nominal. Ese contenido de plata hacía, sin embargo, de estas monedas un blanco atractivo para su manipulación. La ya mencionada ley del año 349 condena precisamente con la pena de muerte una difundida práctica fraudulenta, cuyo objetivo era extraer el contenido de plata de las maiorinas. Las monedas privadas de su porción de plata eran luego puestas nuevamente en circulación a su valor nominal, habiéndose enriquecido los manipuladores al apropiarse de la plata, que luego podía venderse como mercancía.

En el contexto de conflictividad interna y externa de comienzos de la década del 350 d.C., el Estado romano no estuvo en condiciones de mantener el sistema de la maiorina y el mismo colapsó en poco tiempo, al relajarse los ambiciosos estándares de peso y contenido de plata fijados para las nuevas denominaciones. Las piezas fraccionarias (AE 2 pequeña y AE 3) serían discontinuadas rápidamente y desde el año 351 d.C. se continuaría acuñando solamente la maiorina, concentrándose mayoritariamente los reversos en el tipo que representa a un jinete bárbaro que cae ante la lanza de un soldado romano.






[1] La fecha no está atestiguada directamente en las fuentes antiguas pero fue identificada convincentemente por D. Mattingly y ratificada con nuevos argumentos por J. P. C. Kent. Véase J. P. C. Kent, “FEL. TEMP. REPARATIO”, The Numismatic Chronicle, Vol. 7, 1967, pp. 83-90.
[2] C.Th. 9.23.1: Placet denique, ut, si quis forsitan nummus praeter eum, qui in usu publico perseverat, aput aliquem mercatorem fuerit inventus, fisci dominio cum omnibus delinquentis facultatibus vindicetur. Et si forte cum mercibus ad quascumque provincias venerint naves, cuncta solita licentia mercabuntur praeter pecunias, quas more solito maiorinas vel centenionales communes appellant, vel ceteras, quas vetitas esse cognoscunt.
[3] Burnett pp. 133-134.
[4] Salgado, pág. 105.